Monday, 28 March 2011

Mitos de la derecha sobre la izquierda


Mito 1: Ser de izquierda es ser comunista. Falso. La izquierda económica postmoderna puede interpretarse como una forma de valorar críticamente el status quo, el modelo económico imperante y la ortodoxia de un sistema que reproduce asimetrías, excluye a mayorías y beneficia a pocos en detrimento del ambiente y el desarrollo humano minando a la vez las oportunidades de desarrollo económico y social de todos. El mercado totalmente libre no ha sido aplicable y es imposible que se aplique bajo los supuestos teóricos que implica utópicamente en un contexto social. Por otro lado, el comunismo es una teorización de un sistema político-económico en el cual se asume la propiedad de los factores productivos por parte del Estado en su totalidad, incluyendo el factor trabajo, anula la libertad individual colectivizando incluso al individuo colocándolo como un ente igual entre sus pares y haciendolo sujeto del Estado. Esto tampoco ha sido posible aplicarlo. El fracaso del comunismo aplicado coloca a éste modelo en el otro extremo teórico del espectro. Muchas "izquierdas" buscan que el modelo beneficie al ser humano, no que el humano sea una función del modelo, independientemente que este sea el llamado modelo neoliberal o el comunismo. Mito 2: La izquierda atenta contra la libertad. Falso. La libertad individual es un valor fundamental contenido dentro de los Derechos  Humanos mínimos -pilares del pensamiento de izquierda-. La libertad no puede existir cuando las personas no cuentan con las mismas oportunidades para alcanzar su desarrollo individual. Asimismo, la libertad de expresión, de acción y de pensamiento es prioritaria en el pensamiento de izquierda. Dictadura y totalitarismo han históricamente atentado contra las libertades individuales y colectivas que la izquierda defiende a ultranza. Mito 3: Ser de izquierda es estar en contra de las empresas, del empresariado o los emprendedores. Mentira. Mientras la historia ha empujado el centro hacia la derecha del espectro, la izquierda moderna considera a las empresas como el oxígeno y el fundamento que crea riqueza en una economía. Sin embargo, los fallos de mercado que incluyen la carencia de la inversión privada en los bienes y servicios que por su naturaleza no proporcionan retornos a la inversión o que producen externalidades positivas, como la educación, el arte, la cultura, la salud, (servicios que el Estado suple directamente, aunque el pensamiento de izquierda moderno no limita a la intervención directa del Estado mientras existan otras opciones que garanticen equidad y eficiencia para alcanzar el optimo social distributivo), o las prácticas empresariales que atentan contra el ambiente, la integridad de la persona, evaden las leyes y excluyen en su ecuación productiva a algunas personas atentando contra la vida en sociedad deben ser abordados por un estamento distinto a la empresa y deben ser reguladas por la misma sociedad a través de la Política y las Leyes. Ojalá fuera el mercado mismo! Mas no existe evidencia empírica para generalizar en ese aspecto. Mito 4: La izquierda está caduca. Falso. La historia confirma que los modelos no son estáticos. La historia no ha terminado aún en economías basadas en el mercado como Fukuyama quiso convencer. El modelo de crecimiento económico lineal e ilimitado con recursos limitados y finitos es el que está llegando a su caducidad. No existe forma de regular las externalides ni las burbujas financieras a través del sentido común o el pensamiento economico racional por asimetrías de información en tiempo real. Los fallos del mercado que no han podido resolver evidentes costos ambientales y sociales, hacen que el pensamiento de izquierda reaparezca fortalecido, con propuestas innovadoras y oxigenadas para alcanzar el bienestar humano integral, pero sobre todo sostenible en el tiempo. Todavía hay mucho más que construir en la historia de la humanidad. Sin descuidar tampoco la visión etnocentrista del modelo de Fukuyama. Desarrollo humano integral implica mucho más que acumulacion de riqueza material. Mito 5: Ser de izquierda es ser “resentido-a”, “eco-histérico/a”, “frustrado/a”, “atrasada/o”, "intelectual", "bohemio/a" o “anti-todo”, entre otras categorizaciones. Esos son argumentos ad-hominen que quienes se benefician del status quo utilizan recurrentemente ante las masas para clasificar y eventualmente demeritar mediaticamente, según la escala de valores imperante, a quienes se pronuncian precisamente contra el status quo. Algunas de estas etiquetas o categorizaciones están ganando reputación en muchas sociedades precisamente por la connotación discriminatoria del grupo que ve afectado sus intereses y que utiliza ese recurso ad hominem para defenderse sin mayores argumentos. El Eco Histerismo es ahora visto con mucho mas respeto, al igual que el movimiento de nuevas izquierdas a nivel mundial. Mito 6: Las izquierdas son exclusivamente populistas. Falso. En nombre de los postulados de la derecha se ha incurrido en acciones populistas que preservan el status quo y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas. Basta ver políticos de derecha en campaña. Mito 7: La izquierda es una forma única de pensar y posee valores idénticos y exclusivos. Falso. Hay varias corrientes de izquierda política, unas más radicales que otras, unas segregadas y otras concentradas, unas vigentes y otras menos vigentes, probablemente algunas obsoletas,  pero no necesariamente concentradas, idénticas o exclusivas.

A manera de conclusión: Si usted, que lee esto, cree en que la libertad para emprender no solo empresarial sino socialmente; la libertad de escoger y de acceder a oportunidades por igual debe ser fomentada y fortalecida. Si usted cree que las políticas públicas deben ir orientadas hacia el desarrollo humano incluyendo al entorno social, cultural y ambiental, lo cual podría entrar en conflicto con el bienestar de corto plazo individual en función del bienestar sostenible y social en el largo plazo. Si usted cree que es injusto que mientras algunos tienen acceso a todos los medios productivos, las mayorías tienen poco acceso y muchos no tienen ninguno y mucho menos la oportunidad de acceder a un estado de construcción individual de su futuro. Si usted cree que las personas pueden salir por sí mismas de su situación de pobreza, pero necesitan para eso competir en igualdad de condiciones, lo cual implica igualdad de acceso a educación y a salud de calidad o acceso a financiamiento para emprender sus negocios o proyectos sociales. Si usted cree que una persona no debiera estar condenada a ser pobre sencillamente por “la desdicha” de haber nacido en el otro lado del río motagua, en el área rural, no contar con un apellido occidentalizado, hablar otro idioma distinto al español o vestirse y verse distinto a sus potenciales empleadores. 
Si usted cree que todas las personas sin importar su religión, su color de piel, raza, sexo, preferencias o condición socioeconómica deben tener las mismas oportunidades para construir su proyecto de vida libremente. Si usted cree que la pobreza de otros le afecta a usted o le afectará a sus hijos o nietos directa o indirectamente. Si usted está consciente de los daños al medio ambiente, producto de la acción humana y reconoce la necesidad de intervenir para revertirlos. Si usted cree que la calidad de vida no se mide únicamente con el dinero que una persona tiene en el banco y que salvarse individualmente no es suficiente para que ud y las futuras generaciones (sus hijos e hijas) vivan en un mejor entorno. Si usted cree que un artículo como el que está leyendo, debe ser considerado como una conversación fundamental entre las nuevas generaciones con seriedad. Entonces abrace y celebre la oportunidad de construir una mejor humanidad y acepte con orgullo esta realidad: 
Según el ethos imperante en nuestro país: ¡Usted es de izquierda!

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