Tuesday, 26 April 2011

Estatica y dinamica


No es donde estas ahorita sino hacia donde vas caminando y que valores guian tu norte. Al final de los tiempos buenos y malos, es la direccion y el trayecto lo que hacen el viaje intenso y que haya valido la pena. Si no pasas por tormentas, por sirenas, por ciclopes e islas paradisiacas y cuevas tenebrosas, si no escuchas cantos de sirenas ni te acechan corsarios –que incluso pueden saquearte y dejarte sin nada-, sin oleaje ni tempestades, sin amaneceres epicos y noches estrelladas asi como noches oscuras y dias de niebla, sin momentos en que te sientas perdido y que acudas de nuevo a ver tu brujula para fortalecer el rumbo y recordarte hacia donde vas cuando zarpaste, sin nada de eso, es que no has viajado. Si emprendes un viaje, disfrútalo y reacciona ante cada momento con la fortaleza que tuviste de salir del puerto. Las islas en las que pares para descansar, atender tus heridas o aperarte, son temporales. El destino mismo esta en el trayecto, y al final las conquistas y derrotas del mismo son las que marcan tu paso y te marcan. Aunque hayas dejado solo estelas en la mar, tambien has marcado a otros viajeros y viajeras, y probablemente has dejado tu sangre, tus ideas e ideales en otras islas, en otros continentes. Probablemente has dejado arboles plantados, libros escritos o nuevas generaciones detrás. Y al final de todo el viaje, hay algo permanente… la mar, el tiempo y el destino…. Pero más aun, la necesidad de haber emprendido el viaje y lo que este fue.

Monday, 18 April 2011

La humanidad al borde



La humanidad al borde.
Abraham Samuel Perez de Leon samperez1@gmail.com
La cantidad y la robustez de la data no dan cabida a dudas o al cinismo: Nunca antes en la historia documentada, el planeta tierra ha mostrado haber llegado a su máxima capacidad de absorción del impacto humano sobre la biodiversidad y su potencialidad de regeneración. ¿Recursos o ecosistemas? Talvez este sea el génesis del problema: En nuestro afán de creer que resolvimos el problema económico humano hemos construido un paradigma en el cual los ecosistemas y la naturaleza misma se interpretan como “recursos” para producir bienes y servicios. Razonamiento relativamente comprensible, aunque ingenuo, pues el contexto en el cual el modelo económico imperante fue abordado políticamente no daba cabida a la variable ambiental, a las externalidades negativas en los ecosistemas y formas de vida o a los impactos al entorno como consecuencia de la producción y las economías basadas en más consumo desechable. Si ese modelo macroeconómico de variables a nivel agregado basado en el marco de los mercados y utilizando al sistema de cuentas nacionales como indicadores, que tiene menos de 100 años de ser aplicado sistemáticamente, muestra señales de ser imperfecto, ecológicamente inviable y endémicamente vulnerable, será posible entonces cambiar de paradigma?  Es decir, en lugar de ver a los ecosistemas y la biodiversidad como recursos para extracción, transformación y producción de productos no biodegradables ni ecológicamente viables, a uno de comprendernos como parte integral de un ecosistema del cual somos parte?
Y es que probablemente ese Armagedon y Apocalipsis del que habla la Biblia, esas Profecias Mayas que tanto ruido hacen en estos días talvez no están tan errados y probablemente no se refieran solo a sus “fantasías animadas” o a “escenarios fatalistas” y marketing sensacionalista.
Con la seriedad que el tema debe ser abordado, fundamentado en data y evidencia, el planeta no aguanta el estilo de vida -basado en un consumo ergo, producción desmedida- de los habitantes de la especie “sapiens” sin la evidente capacidad de autorregulación o la regulación exogena. Es decir, el modelo de producción y consumo usando los recursos como si fueran ilimitados ha llegado a su fin en su ciclo. Debemos ser realistas y apelar a nuestra naturaleza racional como especie inteligente.
Los escenarios que se presentan no implican, como algunos pretenden hacer creer, que el mundo va a explotar o va a desaparecer. Los escenarios que las proyecciones científicas presentan implican la vulnerabilidad de los ecosistemas para sostener a la especie humana. Asi como se extinguieron los terópodos, asi como se extinguen especies como parte del ciclo de la tierra, así se observa el escenario en un mediano plazo, lo relevante del caso es que esta vez la pregunta es hasta que punto es la especie humana la que esta en vías de extinción. La humanidad se encuentra en el punto de inflexión para tomar medidas. Se aborda por medio de la oferta (cambiando las formas de producción/distribución), se aborda del lado de la demanda. (Modelo de consumo, estilo de vida de algunas sociedades e incluso de reducir tasas de fertilidad) o ambas, que no son mutuamente excluyentes. O se cambia el paradigma de sobrevivencia en el planeta de uno arrogante en que el ser humano se asume por encima de todas las especies a otro que el ser humano comprende humildemente su interacción integral con otros ecosistemas. Para los ecosistemas no hay fronteras políticas, sin embargo las politicas dentro de las fronteras impactan a los ecosistemas. Hace 50 años hablar de estos temas era estigmatizado e incluso irrelevante por parte de las industrias que se benefician de los incentivos económicos que brinda la destrucción de la biodiversidad a cambio de retornos financieros sin reparar en los costos sociales y ambientales. Hoy por hoy, existe suficiente evidencia que debe nutrir y robustecer el debate sobre el futuro inmediato de la humanidad. Es que en pocos años el debate podría cambiar de cómo revertir los procesos a cómo enfrentar una eventual desaparición de la especie humana? Usted diga.

Tuesday, 5 April 2011

Crecimiento económico para quién


Se habla del crecimiento económico como si fuera la panacea para solventar los problemas de los guatemaltecos. Se olvida sin embargo, que el crecimiento económico no debe ser un fin sino un medio para alcanzar mejores niveles de bienestar.  Se habla también de la imagen del país deteriorada por las ultimas noticias y la potencial caída de la inversión extrajera y un menor crecimiento económico como consecuencia.
Más allá de la coyuntura, las noticias que han ocupado lugar en la prensa internacional han sido el caso Rosenberg, la cianobacteria de Atitlan, el hundimiento de la zona 6, la violencia y delincuencia relacionada con el narcotráfico y últimamente el divorcio presidencial. Al unir los puntos, el mensaje que se envía de Guatemala es la imagen de un país frágil y vulnerable. Frágil institucionalmente, y vulnerable ante shocks, sean estos naturales, financieros, sociales o políticos.
Los inversionistas extranjeros no toman en cuenta únicamente la noticia del divorcio per se ni sus connotaciones morales o éticas. Los inversionistas extranjeros toman en cuenta la calificación de riesgo soberano que distintas agencias elaboran indexando variables macroeconómicas y sociales.
En cuanto a la estabilidad macroeconómica Guatemala ha hecho relativamente bien su tarea, aunque todavía hace ruido el tema fiscal por la deuda pública acumulada y por los ingresos tributarios aún por debajo del promedio de países en vías de desarrollo.
Donde definitivamente perdemos el examen es en las variables sociales. La percepción de vulnerabilidad e inestabilidad del país para la inversión se incrementa al contar con niveles de pobreza que reflejan cerca de 6 de cada 10 guatemaltecos viviendo con 2 dólares o menos de ingresos diarios (B.M.), niveles de educación promedio de 4 años (UNICEF). Ocupando el primer lugar en desnutrición infantil de Latinoamérica (Ibíd.) y siendo uno de los 15 países en el mundo con mayores asimetrías en la distribución de los ingresos relativos a los recursos que existen en Guatemala (Gini de 0.55) (PNUD).
Con semejantes indicadores sociales no es de sorprenderse la poca atracción de inversiones extranjeras pero tampoco de los problemas de delincuencia, narcotráfico, alcoholismo, discriminación, depredación ecológica, trafico de personas y otras consecuencias (llamémosle subdesarrollo?) de vivir en un país que concentra la riqueza, que privilegia a pocos y discrimina a sus propios habitantes. Privilegios que tienen dos caras en la misma moneda. Unos pocos se favorecen por el Estado imperante mientras mayorías viven en exclusión y en condiciones miserables.
¿Qué beneficios entonces tendría liberalizar mas la economía para atraer inversión y acelerar el crecimiento si no existe igualdad de condiciones para competir? El sistema de mercado sin inversión social ensanchará las asimetrías existentes y no derramará sus beneficios a todos. Dado ese contexto, el paradigma de crecer más, que no es necesariamente beneficioso  para el país debe cambiarse a crecer mejor. Es decir más sostenible y equitativamente.
Existe suficiente evidencia sobre la correlación positiva de la desregulación de los mercados en el crecimiento económico. Sin embargo, recordemos que no toda la inversión extranjera ni el crecimiento económico garantizan una mejor calidad de vida sostenible en el tiempo precisamente porque el crecimiento económico positivo no necesariamente es un indicador de bienestar. El mismo creador del PIB y de las Cuentas Nacionales de EUA, Simon Kuznets advirtió al Congreso norteamericano en 1934 que: “…el bienestar de una nación puede escasamente inferirse utilizando sus ingresos como medida”. Cuando el crecimiento económico no se traduce en bienestar, es necesario entonces revisar la estructura de país y a partir de allí proponer las reformas que permitan que eventualmente podamos crecer más para vivir mejor. ¿Qué partido político aborda estos temas con seriedad y pragmatismo? He allí otro insumo para el debate.
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