Sunday, 29 July 2012

LLENEMOS EL VASO


Guatemala es un Pais envidiable. Sus poblaciones, idiomas, culturas y ecosistemas son únicos en todo el mundo. Contamos con diversos climas concentrados en 108 mil kms cuadrados de territorio, para bien o para mal convivimos entre etnias llenas de sabiduria, culturas inigualables y lenguajes milenarios… Pero también tenemos muchos retos. Recuerdo que en el movimiento GuateÁmala se tenía una consigna ante los retos: “Veamos el vaso medio lleno y no medio vacío” se decía entonces. No seamos pesimistas. Años después me di cuenta de que he aquí el problema: ¿Qué hacemos para ver un vaso medio lleno cuando no llega a la mitad? Con esta premisa corremos el riesgo de caer en algo más peligroso que el pesimismo: el conformismo y la negación. Creer que todo está bien en Guatemala, distraernos y cerrar los ojos a la realidad no es sano como sociedad. Esa otra cubeta de cangrejos que nadie cuenta, en la que cada uno busca salvarse a sí mismo pasando encima de otros para salir, sin importar ayudar a quienes quedaron atrás es la que se aplica hoy a la realidad del pais. Despertemos! Pero en serio, que ahí esta el origen de esa realidad que vivieron por unas horas los que visitaron la otra Guatemala. La que timidamente se esconde detrás de los anuncios de TV. La moraleja de la fábula se ha convertido en: “me salvo yo sin que me importe el resto” Al final del día, lo que importa a muchos es salir de la cubeta, sin importar que otros no lo puedan hacer, o peor aún, a costa del resto. Así las cosas, la propuesta es simple: ¡Veámonos! Saquemos la cabeza de la tierra, y reconozcamos el mundo en que vivimos, aunque no sea precisamente lo que quisiéramos ver. ¿Es eso pesimismo?  Realmente no. Es ser honestos, es vernos con ojos realistas. Mientras los ninos que no pueden comer amanecieron hoy igual que hace unos meses, quienes tuvieron la suerte de “regresar” caen en la trampa de seguir distrayendose vanamente por la parafernalia mediática. Aunque no nos guste admitirlo, el turismo no va a venir a Guatemala porque ganemos medallas olimpicas, cuando los turistas son asaltados impunemente; es mentira que porque vayamos al mundial de futbol la situación de violencia va a parar en el país; es mentira que porque seamos la tercera bandera más linda del mundo las niñas del área rural tendrán más oportunidades de salir de la pobreza. Aunque esos eventos mediaticos sean buenos en cuanto a subir como espuma el banal nacionalismo, no debemos conformarnos. Al final del día, no se trata de ser ni optimistas ni pesimistas: seamos valientemente realistas. Porque la realidad pesa más que el optimismo, es momento de ejercer nuestro derecho como ciudadanos para cambiar el status quo. Y para cambiarlo debemos comprender que la realidad del pais que vivieron muchos que voluntariamente convivieron unas horas en la Guatemala rural no pasa por generacion espontanea y hay causas estructurales que permiten que mientras unos pocos esten muy bien las mayorias vivan muy mal. Que la norma sea la miseria y la pobreza y la excepcion el éxito economico, y el acceso a oportunidades. Indicadores sociales como los más de cuatro millones de guatemaltecos que viven en miseria, tener la tasa más alta de desnutrición infantil en Centroamérica, que el nivel de escolaridad promedio sea de cuatro años de primaria o que seamos el país más violento de la región son situaciones vergonzosas con origenes que hay que comprender para romper de una vez por todas ese modelo que no nos deja a todos salir adelante y que debemos cambiar, sobre todo, quienes nacimos privilegiados/as y tenemos a nuestro alcance la capacidad de realizar cambios. Para armar el rompecabezas, debemos ver todas las piezas; no solo las más fáciles o agradables a la vista. Para superar el letargo, debemos reconocer los problemas fundamentales que como pais no queremos, o no nos han dejado ver quienes se benefician del estado de la Nacion. “Guatemala” debe dejar de ser un montón de individuos sobreviviendo dispersos en un espacio de tierra y donde lo unico que nos una sea un pasaporte comun. Debemos dejar de ver al otro como “mi enemigo”, “mi competencia”, “el explotador inmisericorde” o “mi mano de obra barata”. Debemos darle la mano al otro para “salir de la cubeta”. Debemos condenar a quien infringe la ley y hacer que la ley se cumpla; denunciar a quien pretende imponer su poder por sobre otros pasando encima de la etica y del derecho, debemos dejar de evadir impuestos; debemos de leer y comprender la historia de este pais y porque los problemas de desigualdad y de que unos sean mas que otros esta enraizado desde la historia de la conquista y se ha mantenido asi por mas de 500 anos. Debemos, sobre todo, dejar de agachar la cabeza como pseudo ciudadanos. Es el momento de empezar a llenar ese vaso que aún no llega ni a la mitad.

Wednesday, 18 July 2012

POR AMOR A MI NACION NO CALLARE


Por amor a mi nación

Hace ya talvez unos 20 años o más, recuerdo que en la ciudad capital se veían algunas vallas publicitarias y calcomanías en carros con el mensaje que decía: POR AMOR A MI NACIÓN, NO CALLARÉ. Resulta que es un movimiento Cristiano Pentecostal que promueve valores en contra de la corrupción, algo que es de valorar y reconocer como positivo.

Siendo yo un joven idealista en ese entonces y sin saber la fuente de dicha campaña, el mensaje me cautivó de tal manera que me tomé esa frase en serio y como una piedra sólida en los fundamentos de mi vida de jóven. Decidí escribir cartas a los periodicos denunciando cosas que veía que no me parecían, buscaba siempre hablar con la verdad aunque a veces no fuese “políticamente correcto”, frase que no me hacía sentido, y denunciar ante quien tuviera autoridad para componer anomalías si veía o experimentaba alguna. Me "peleaba" con algunos profesores por cuestionar algunas premisas en sus clases y muchas veces, tristemente, el debate se quedaba en someras discusiones sin muy fuertes argumentaciones. Aprendí a investigar y buscar argumentos para sostener ideas basadas en hechos, en experiencias comprobables, evidencia, data y fundamentos teóricos y académicos.
Luego, para optar a la presidencia de la Asociacion de Estudiantes de Ciencias Economicas de la URL, decidimos, con un grupo de amigos-as economistas, formar el grupo ECO y, (en campaña) utilizar la frase “Hazte escuchar”. La intención era hacerle ver a nuestros pares que existía un estamento "novedoso" y valioso en ese sistema nuevo que estábamos estrenando como generación llamado "Democracia" cuando hubiese algún asunto de interés común o de abuso por parte de autoridades de la Facultad, maestros e incluso otros alumnos-as. Ganamos las elecciones y la Asociación se caracterizó por representar al estudiantado de la Facultad (pues normalmente servía para hacer fiestas juveniles y reuniones sociales). Aunque no logramos establecer (como hubiésemos querido) toda una cultura de participación, dejamos al menos el precedente de que las instituciones como una asociación estudiantil tenía razón de ser en un contexto donde se nos había educado a seguir líneas verticales de autoridad y callar ante injusticias o actos corruptos.

Más tarde, participando en política juvenil y en mi desempeño laboral en varias instituciones y empresas mantuve ese valor fundamental como parte de los pilares de vida en el ejercicio de mi ciudadanía.
El ejercicio profesional ético me ha enseñado que la transparencia y la honestidad no son negociables. Que aunque el trabajo, la seguridad financiera e incluso el status en ciertos grupos sociales estén en riesgo, la integridad es más importante y a la larga consolida el camino de satisfacciones y de felicidad real y plena. 
En la universidad, en trabajos de investigación, en mis opiniones públicas, en mi ejercicio profesional en mis clases, en la academia y en el ámbito publico y privado he procurado mantener una línea de búsqueda de la verdad a pesar de las vicissitudes. 

Claro que he cometido errores. También en el camino he perdido algunas presuntas “amistades” y engendrado algunas “enemistades” pero también he consolidado y ganado amistades más honestas, más puras y valiosas por decir mi verdad aunque resulte incomodo a otros.

Hoy, me encuentro en Canadá celebrando un año mas y la obtención de mis papeles que me acreditan como ciudadano residente en este país. Sin renunciar a mi ciudadanía Guatemalteca, sin renunciar a mi natural pertenencia a la convivencia global con otros Seres Humanos y otras formas de vida; sin renunciar al compromiso que me tracé desde joven, de cambiar en lo que esté a mi alcance para mejorar a Guatemala, mi amada Nación, sigo opinando en este blog, en la prensa escrita y revistas virtuales, en entrevistas, en investigaciones académicas, en conferencias y en la docencia. Sigo actuando privadamente, apoyando causas en las que creo profundamente y estableciendo redes y proyectos... 
y lo seguiré haciendo. Tal vez con más fuerza ahora que vivo fuera, más que nunca, porque estando lejos se comprenden aún mejor las cosas sin el ruido de fondo que estando en el País afecta a la objetividad. Al estar fuera se tiene algún grado adicional de libertad para opinar sin ningún tipo de obstáculo para poder decir con la cara en alto "POR AMOR A MI NACIÓN, NO CALLARÉ." 
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