Tuesday, 1 April 2008

El trágico legado

Por: Lic. Abraham Samuel Pérez (samperez@url.edu.gt)
El 15 de abril fue conmemorado el Iom Hashoá, que en hebreo significa Día del Holocausto. En Guatemala no se habló mucho del tema, sin embargo, hoy mas que nunca, hay que recordar a la humanidad las atrocidades que los nazis hicieron hace menos de 75 años. Holocausto es una palabra griega que significa: Todo quemado. Los nazis lo llamaron "El Tercer Reich" y dijeron que duraría 1.000 años. Duró 12 años y 4 meses, desde enero de 1933 hasta abril de 1945. Durante ese tiempo, más de 29 millones de seres humanos fueron matados. El asesinato sistemático y planificado del Nacionalsocialismo alemán hacia los llamados grupos minoritarios no se circunscribió a judíos. La evidencia histórica muestra que de 11 millones de personas asesinadas en forma meticulosa y efectiva a través de un plan orientado a la preservación de una raza superior, 15.5% fueron judíos polacos*, 14% no judíos polacos, 13% alemanes judíos, 27% eslavos, 18% prisioneros de guerra soviéticos, 4% gitanos, 7% alemanes que estaban en contra del régimen, (librepensadores y opositores políticos), 2% discapacitados y homosexuales. La raza aria supone que todos los pueblos europeos de raza blanca eran descendientes del antiguo pueblo de los arios y el Nazismo usó este argumento para justificar su matanza. Definitivamente los latinoamericanos no entramos en la definición de raza aria y hubiésemos sido otro objetivo a destruir. Hoy, nuevos “líderes” niegan el holocausto utilizando similares estrategias publicitarias para atraer masas como en su momento Hitler lo hizo. Negar el holocausto es justificar al régimen nazi y es una contradicción para los pueblos latinoamericanos: defender al potencial verdugo. El exterminio planificado e industrial que se dio bajo el régimen de Hitler no puede compararse con nada en la historia y mucho menos negarse con toda la evidencia que existe hoy. Quien apoya a quien niega el holocausto no se da cuenta que paradójicamente, está condenándose. No repetir algunos pasajes de la historia es crucial en este punto de inflexión de la humanidad, donde muchos niños nacidos y entrenados bajo el régimen nazi reviven dichos fantasmas. Mientras tanto, las nuevas generaciones se alejan cada vez más de la historia reciente, preocupándose por trivialidades que el consumismo, la farándula y la moda traen. Está en nosotros, la “generación de coyuntura” (adultos jóvenes de entre 30 y 40) el recordar a nuestros hijos, de las barbaridades que una persona con poder absoluto pudo lograr, y evitar que algo similar se repita incluso en contra de nosotros mismos. (*Datos del Centro Simon Weisenthal).
There was an error in this gadget