Tuesday, 9 February 2016

Memo a: Jóvenes Fundamentalistas


Joven que protestas en nombre del Opus Dei (o cualquier otra denominación fundamentalista) contra políticas de educación sexual en un Estado Laico:

A ver, te voy a contar una pequeña historia sobre cómo venimos al mundo.

Resulta que antes de que tu nacieras no existías. Ten la seguridad de que no existirías hoy si tus padres no se hubiesen conocido ni realizado el acto sexual.

No fue ningún dios que le implantó una semillita a tu mamá en la “panza” como consecuencia de que ella rezó mucho, no fue obra del espíritu santo, ni eres producto de un proceso de ósmosis porque tu papá quería mucho a tu mamá . Nada que ver.

Por si las moscas: tampoco existía un app que envolviera alguna impresora 3D por si eso también te pasó por la cabeza. No hemos llegado a ese nivel de desarrollo tecnológico aún.
A menos que hayas sido fertilizado in vitro, un día, aproximadamente 36 semanas antes de que salieras del útero de tu madre, tu padre y ella realizaron el acto sexual, incluyendo el coito. A ver, vamos más despacio aquí:

Con el perdón de quienes estudian y se dedican a la biología, sexología y ciencias naturales por el simplismo de lo que a continuación expongo, voy a resumir aquí una parte del proceso de reproducción humana, de forma sencilla, para efectos de eficiencia. (aclaro que no soy sexólogo, soy un simple ser humano que escribe en este blog y que algún día se lo comerán los gusanos).

El coito consiste en la penetración del pene en la vagina o en el ano de otra persona. El acto sexual reproductivo consiste en que tu padre y tu madre, entre otras fases fueron excitados como parte de lo que podemos llamar una fase de preludio en anticipación a su culminación. Vale aclarar aquí que el acto sexual no necesariamente debe tener como fin la reproducción humana. Existen muchísimas formas de disfrutar el acto sexual sin necesidad de que se produzca un embarazo. Además el acto sexual puede ser disfrutado a preferencia de quien lo realiza: en grupo, por personas del mismo sexo, con penetración, sin penetración, en fin… la creatividad es el límite. Pero no nos distraigamos. Al ser excitado, los nervios alrededor del pene de tu padre se activaron, ocasionando que los músculos se relajaran y permitieran un flujo sanguíneo extraordinario que provocó la erección del pene de tu padre. Mientras tanto, tu madre, probablemente también excitada, lubricó naturalmente su vagina a través de líquidos segregados por su mismo cuerpo facilitando así la introducción del pene. Los pechos de tu madre se ensancharon, así como los llamados labios alrededor de la vagina de tu madre, y los pezones de tu madre se pusieron rígidos.

Tu padre introdujo su pene Erecto en la vagina de tu madre (o tal vez fue algo flácido, pero suficientemente duro para que ella pudiera recibir semen). El semen salió del pene de tu padre al haberse excitado como un acto natural y normal entre la mayoría de especies animales, incluyendo al Homo Sapiens. Tu madre no estaba rezando para mientras. Ella muy probablemente deseaba que tu padre le introdujera su pene. El acto sexual no es sucio, ni feo, ni desagradable… al contrario. Tu madre tiene alrededor de sus órganos sexuales una serie de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas le producen un placer enorme, siempre y cuando no existan barreras psicológicas o físicas que le impidan bloquear dicha sensación. Más aún, existe un estadío durante el coito llamado orgasmo, que es precisamente un estado de placer intenso y poderoso que puede ser incluso múltiple dependiendo la estimulación y la forma de realizar el acto sexual.

Muchas veces el clímax puede llegar sin necesidad de realizar el acto sexual y es probable que tu madre o tu padre hayan tenido orgasmos durante sus sueños o incluso auto-provocados realizando lo que se denomina masturbación. Tema para otro día. El líquido viscoso blanco que sale del pene de quien fue tu padre, durante el orgasmo, contiene millones de espermatozoides que viajan en un ambiente idóneo, dentro de la vagina de tu madre buscando fertilizar un óvulo. El óvulo, por cierto, lo produce tu madre periódicamente, como un proceso involuntario durante su vida reproductiva de adulta. A todo esto tú todavía no existías.
Así las cosas, uno, y solo un espermatozoide fertilizará el óvulo, formando una célula llamada "cigoto" que conforme evoluciona en su proceso de desarrollo inicia el proceso de la segmentación en el cual las células del cigoto se van dividiendo sucesivamente en 2, 4, 8, 16,... formando una estructura sólida similar en su forma a las moras, denominada por ello mórula. En unos 5 a 10 días después de la fecundación esa célula con forma de mora va conformando lo que hoy conoces como tu propio ser.(embrión).

Hasta allí no eras ningún angelito en el cielo ni eras lo que hoy crees que sos. Eras, al igual que hoy, un conjunto de células reproduciéndose constantemente. 
No tenías conciencia de tí, no tenías nombre, no sabías si eras “indígena o ladino”, no tenías religión, no sabías si ibas a nacer en un hogar donde tus padres ya eran discriminados, o tu madre no se nutría bien, ni sabías cómo tenías que comportarte si se estaba formando un pene o una vagina en tu cuerpo, precisamente porque el comportamiento lo aprenderías varios años después de acuerdo a tus circunstancias sociales. La verdad, no pensabas, no tenías conciencia, no estabas consciente de tu propia existencia.

Y aquí te dejo algo para tu reflexión y ojalá te deje dormir: ¿Si no sabías ni siquiera que estabas vivo, habría sido un asesinato el que tu madre te abortara? Pero como no estamos hablando de aborto, continuemos con la historia.
Si por pura casualidad no hubiese sido ese preciso espermatozoide el que fertilizó a ese preciso óvulo, tú no serías la persona que eres. Tal vez hubieses sido una niña si hoy eres niño, tal vez tendrías un cuerpo que no corresponde a la preferencias sexual con la que te identificas hoy, tal vez hubieses nacido con algún impedimento físico o psicológico, probablemente te llamarías diferente, serías alérgico/a a alimentos que hoy disfrutas o a medicamentos específicos, tal vez tu color de piel, de ojos o de pelo serían distintos… en fin… serías “otra persona”. Si por voluntad de tus padres, él hubiese usado un preservativo (condón) o tu madre hubiese tomado pastillas anti-conceptivas (esas que no permiten que exista fecundación), o hubiese usado un Dispositivo Intra-Uterino (aparato llamado “DIU” para evitar la fertilización del óvulo), existe una probabilidad mínima, casi nula, de que hubieras nacido.

Es muy probable que tú seas el producto de un “accidente”, es decir, que tu padre depositó semen dentro de tu madre sin usar ningún anticonceptivo, y ellos no planeaban tener hijos en ese entonces. Es probable que seas el producto de un tratamiento para que tu madre se embarazara pues tal vez no podía hacerlo. En todo caso, tú no decidiste nacer y aquí no tiene nada que ver ninguna religión, pues tu madre podría haber sido católica, evangélica, judía, musulmana, atea, budista o agnóstica e igual tú no sabrías ni siquiera que existías mientras estabas en el útero.

Hoy que te vemos protestando en nombre de un argumento puramente religioso para evitar que otras personas jóvenes aprendan sobre sexualidad, así de claro, sencillo, sin tabús ni temores, algunos nos preguntamos si no hubiese sido mejor que tus padres se hubieran protegido y hoy ni yo hubiese gastado tiempo en escribir esto ni tú estarías allí para leerlo.

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